Educação das Crianças

18 Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se excite tu alma para destruirlo.

6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;

7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y acostado en la cama, y levantándote;

26 Pe Abrió su boca con sabiduría; y la ley de misericordia está en su lengua.

10 El día que estuviste delante del SEÑOR tu Dios en Horeb, cuando el SEÑOR me dijo: Júntame el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra; y las enseñarán a sus hijos.

1 Masquil de Asaf. Escucha, pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.

2 Abriré mi boca en parábola; hablaré enigmas del tiempo antiguo.

3 Las cuales hemos oído y entendido; que nuestros padres nos las contaron.

4 No las encubriremos a sus hijos, contando a la generación venidera las alabanzas del SEÑOR, y su fortaleza, y sus maravillas que hizo.

24 El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, madruga a castigarlo.

15 La locura está ligada en el corazón del niño; mas la vara de la corrección la hará alejar de él.

15 La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho suelto avergonzará a su madre.

8 Oye, hijo mío, el castigo de tu padre, y no deseches la ley de tu madre;

9 porque aumento de gracia serán a tu cabeza, y protección a tu cuello.

5 Y amarás al SEÑOR tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todo tu poder.

6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;

7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y acostado en la cama, y levantándote;

3 He aquí, heredad del SEÑOR son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre.

12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean alargados sobre la tierra que el SEÑOR tu Dios te da.

3 Las cuales hemos oído y entendido; que nuestros padres nos las contaron.

4 No las encubriremos a sus hijos, contando a la generación venidera las alabanzas del SEÑOR, y su fortaleza, y sus maravillas que hizo.

6 Instruye al niño en su carrera; aun cuando fuere viejo no se apartará de ella.

8 Chet Gustad, y ved que es bueno el SEÑOR; dichoso el hombre que confiará en él.

9 Tet Temed al SEÑOR, vosotros sus santos; porque no hay falta para los que le temen.

10 Yod Los leoncillos necesitaron, y tuvieron hambre; pero los que buscan al SEÑOR, no tendrán falta de ningún bien.

11 Caf Venid, hijos, oídme; el temor del SEÑOR os enseñaré.

14 Y Jesús dijo: Dejad a los niños, y no les impidáis de venir a mí; porque de los tales es el Reino de los cielos.

15 y que sabes las Sagradas Escrituras desde la niñez, las cuales te pueden hacer sabio para la salud por la fe que es en Cristo Jesús.

17 Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará deleite a tu alma.

14 Permanesca tú en lo que has aprendido y en lo que te ha sido encargado, sabiendo de quién has aprendido;

15 y que sabes las Sagradas Escrituras desde la niñez, las cuales te pueden hacer sabio para la salud por la fe que es en Cristo Jesús.

1 Oíd, hijos, el castigo del padre; y estad atentos para que sepáis inteligencia.

4 Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.

18 Por tanto, pondréis éstas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis por señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos.

19 Y las enseñaréis a vuestros hijos, para que penséis en ellas, sentado en tu casa, andando por el camino, acostado en la cama, y cuando te levantes;

20 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus portadas;

21 para que sean aumentados vuestros días, y los días de vuestros hijos, sobre la tierra que juró el SEÑOR a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra.

7 Si sufrís el castigo, Dios se os presenta como a hijos, porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no castiga?

20 Hijos, obedeced a vuestros padres en todo; porque esto agrada al Señor.

21 Padres, no irritéis a vuestros hijos, para que no se vuelvan de poco ánimo.

3 Porque yo derramaré aguas sobre el sediento, y ríos sobre la tierra árida. Derramaré mi Espíritu sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos;

7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y acostado en la cama, y levantándote;

11 Caf Venid, hijos, oídme; el temor del SEÑOR os enseñaré.

4 No las encubriremos a sus hijos, contando a la generación venidera las alabanzas del SEÑOR, y su fortaleza, y sus maravillas que hizo.

5 El estableció testimonio en Jacob, y puso ley en Israel; las cuales mandó a nuestros padres que las notificasen a sus hijos;

6 para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; y los que se levantarán, lo cuenten a sus hijos

7 con el fin de poner su confianza en Dios, y no olvidar de las obras de Dios, y guardar sus mandamientos:

13 No detengas el castigo del niño; porque si lo hirieres con vara, no morirá.

14 Tú lo herirás con vara, y librarás su alma del infierno.

19 El que vive, el que vive, éste te confesará, como yo hoy. El padre hará a los hijos notoria tu verdad.

13 Y todos tus hijos serán enseñados del SEÑOR; y multiplicará la paz de tus hijos.